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Mostrando entradas de septiembre, 2007

La difamación a Vicente Fox

No hay ninguna sustancia, nada que ayude a este país a ser mejor, nada, en toda la basura que sólo tiene por objetivo levantar una ola de difamación en contra de un ser humano, Vicente Fox, que quizás no haya sido un genio, pero sí fue un hombre bien intencionado, apasionado por lo que cree y dispuesto a arriesgarse para defenderlo. Cada vez que la regó, fue producto de su pasión. "Hoy, hoy, hoy". Se les olvida que lo que estaba diciendo es que ese día debería de resolverse el tema y no dejarlo para después cuando podría olvidarse. Le gritaron "Juárez, Juárez, Juárez" en el auditorio nacional, interrumpiendo así su discurso. Una falta total de respeto, una falta pública, en un recinto oficial. Era la pacotilla para golpearlo, si era posible, todos los días. Achacarle algo, por idiota que fuera, pero hacerles creer al resto de los mexicanos que habían sido "idiotas" al votar por "alguien como él". Ése era realmente el mensaje. Decirles a los qu

Imagen e información

Hay cifras duras que muestran diferencias sustanciales entre los gobiernos previos al cambio del 2000 y los posteriores. El problema con estas cifras, es que se trata de números inmersos en la maraña muy profunda de la historia financiera de los gobiernos anteriores y de los actuales. La delicada victoria electoral de julio 2 de 2006 es un fenómeno especial. El partido que a muy duras penas ganó, no era ni remotamente el que se esperaba unos seis meses antes. La apretada victoria fue claramente producto de una figura que supo mostrar "algo" que convenció a ciudadanos que antes no pensaban darle su voto a ese partido. De hecho, si se analizan las encuestas de intención de voto, vamos a notar que tuvo un momento mucho más alto que el momento de la final. El descenso se dio cuando el oponente cercano decidió lanzar una campaña negativa, sustentada en un hecho que jamás se comprobó pero que sí fue útil para provocar pérdida de votos. Lo curioso es que las encuestas muestran que l

Aclarando la nueva Ley Electoral en México

Durante algún tiempo los mexicanos tuvimos una gran cantidad de información que provenía de los gobiernos del PRI en la era de los 71 años. Era información exactamente a la medida de lo que deberíamos de pensar con respecto a la idea del político promoviendo alguna ley. Éste siempre era, básicamente, el presidente, el Gran Tlatoani, el único ser del cual se podrían desprender las leyes, reglamentos, legisladores, jueces, gobernadores y hasta presidentes municipales de las ciudades importantes del país. No se movía una sola hoja del árbol político sin el palomeo aprobatorio del Gran Tlatoani, el presidente indiscutible, sagrado. En el 2000, a partir del primero de diciembre, se formalizó la desacralización del poder, que había comenzado con la primera interpelación hecha por Muñoz Ledo a Carlos Salinas. Éste y Zedillo fueron los único dos presidentes del PRI que realmente trataron de modernizar al país. Son, desde luego, los dos personajes más rechazados en las filas internas de ese pa